Tumbados en el sofá, es muy fácil opinar

Tumbados en el sofá, es muy fácil opinar. Gestionar una pandemia como ésta y adoptar decisiones, todas ellas de gran trascendencia para el conjunto de la sociedad, ya son harina de otro costal. Especialmente si, como sucede en esta ocasión, no hay manual de instrucciones. 

De todos modos, si algo ha quedado claro, es que el control de la movilidad ha sido una medida clave para frenar la pandemia y salvar vidas. También está fuera de duda -y así lo avalan los diversos informes de la Abogacía del Estado- que el instrumento constitucional para limitar la movilidad es la declaración del estado de alarma.

Por lo tanto, son clave sus prórrogas, hasta llegar a una situación que denominamos "la nueva normalidad". Es decir, una normalidad con cautelas, al menos hasta que se disponga de un tratamiento específico y de vacuna, para evitar nuevos rebrotes incontrolados de la enfermedad.

Parece que, ante esta situación, sería imprescindible unir las fuerzas de todos para ponerlas al servicio de un bien superior: salvar vidas y garantizar la salud colectiva, y para ponernos a trabajar para la recuperación económica y social.

Pues no es así. La derecha extrema y la extrema derecha españolas, pero también el conjunto del independentismo florido de Cataluña, han decidido que este no es el momento de remar juntos para luchar contra el enemigo común, que no es otro que el virus, sino que es el momento de trabajar solo en favor de sus intereses partidistas, a costa de poner en riesgo la salud, la economía y la cohesión social.

Un Gobierno de España en minoría parlamentaria debe buscar apoyos para sacar adelante el único instrumento del que constitucionalmente dispone para luchar contra la pandemia y evitar que todo el sacrificio que hemos hecho juntos hasta ahora se vaya al traste. Y si los grupos que deberían apoyarlo te dan la espalda, sólo puedes elegir aquellos que, dentro del arco parlamentario, están dispuestos a negociar. Ahora y aquí, no cuando nos venga bien.

Hoy ha sido muy claro Rafael Simancas: La prioridad era y es la salud. Si PP y el resto que votó en contra de la prórroga del estado de alarma, la ponen en riesgo y nos dejan solos, había que buscar aliados. Y había que hacerlo antes de la votación. Al fin y al cabo, tampoco hemos acordado nada que no tengamos en nuestro programa. Si alguien habla de oportunidad, porque el momento no es éste, que mire a los que boicotean la posibilidad de llevar adelante las medidas encaminadas a proteger la salud de todos.

Ahora, lo fácil es criticar al Gobierno y dar alas a los que están trabajando con todas las armas a su alcance -guerra sucia incluida- para tumbar al Gobierno. ¿Nadie tendrá el coraje de reprochar a los que han propiciado esta situación, poniendo por delante el interés general sus intereses espurios? ¿Nadie les exigirá responsabilidad por esta barbaridad?

Desgraciadamente, no lo he visto ni en los periódicos, ni a ninguno de los tertulianos que hablan de todo y no saben casi nada ... los que un conocido mío denominaba acertadamente "ignorantes enciclopédicos"

Muchos parece que quieren que volvamos a tiempos de oscuridad. Unos, porque la falta de luz genera un ambiente propicio para sus negocios oscuros. Otros, porque en la oscuridad no se aprecia bien que han perdido la brújula y nos llevan hacia el precipicio. Eso sí, siempre les quedará el 1714 y las fabulaciones del INH.

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